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Mi gato tiene parásitos.

Mi gato tiene parásitos.

Mi gato tiene parásitos.

Mi gato tiene parásitos. La presencia de parásitos internos es menos frecuente en los gatos que viven en piso que en los que tienen acceso al exterior pero no están, ni mucho menos, exentos de riesgos.

Mi gato tiene parásitos. Cuando un gatito viene a la clínica por primera vez, una de las preguntas más habituales que nos suelen hacer los propietarios es sobre cuándo hay que desparasitarlo.

La presencia de parásitos internos en los gatitos es frecuente, sobre todo cuando se trata de animales recogidos de la calle, animales que vienen de un refugio o protectora, o en aquellos que vienen de tiendas y criaderos. Esto es así ya que, si los animales proceden de la calle, normalmente sus madres no estarán desparasitadas y hay posibilidad de adquirir ciertos parásitos a través de madres que estén parasitadas aunque sean asintomáticas. En los otros casos, el problema se debe a que no hay las adecuadas medidas de manejo e higiene en esas colectividades y así es más fácil la transmisión y adquisición de esos parásitos.

En el caso de gatitos que provengan de tiendas de animales, es bastante común la presencia de ciertos parásitos intestinales, los coccdios, que parasitan a los gatitos a través de las aves que suele haber en jaulas próximas a las gateras donde se exponen estos gatitos.

Al igual que en el caso de los perros, ya hablamos hace bastante tiempo acerca de los tipos de parásitos internos que pueden tener nuestros gatos, cómo debemos prevenir las infestaciones y cómo debemos tratarlas pero, como siempre se suele decir, no está de más que refresquemos las ideas pues nos vamos relajando y esto lleva a que descuidemos el control de nuestros gatos con el riesgo que conlleva para ellos y, muy importante, para las personas que conviven con ellos.

Cuando un gatito llega a la clínica por primera vez, se le hace un reconocimiento y, como parte fundamental de él, se hace un estudio coprológico. Este estudio coprológico es observar una muestra de las heces del gatito para ver si en ellas se pueden encontrar parásitos o sus huevos y de esa forma, si no los vemos, utilizar un tratamiento preventivo con el que podamos eliminar los parásitos que suelen presentarse más habitualmente. En el caso de que encontremos algún tipo de parásito, o sus huevos, procederemos a utilizar el tratamiento específico para ese determinado parásito.

Ya comentamos que hay varias especies de parásitos internos que pueden parasitar a nuestros gatos. Entre ellos podemos citar las lombrices redondas, los gusanos planos, los coccidios, las giardias y, muy conocido debido a las recomendaciones de los médicos a las mujeres embarazadas acerca de este parásito, el toxoplasma,  como los de más frecuente presentación. A su vez, cada uno de estos tipos de parásitos tienen un tratamiento específico, por lo que es muy importante utilizar el tratamiento adecuado a cada especie si queremos tener la certeza de eliminarlos del todo y por eso es importante lo la realización de estudios coprológicos en todas las visitas que nuestro gato haga a la clínica a lo largo de toda su vida y no sólo cuando sospechemos o hayamos visto la presencia de parásitos en nuestros gatos.

Cada uno de esos parásitos que hemos nombrado, con sus especies diversas, pueden ocasionar distintos trastornos en los gatos afectados y ello va a depender de varios factores tales como: el tipo de parásito, edad del gato, tamaño del gato, estado inmunitario, enfermedades concomitantes, etc. Según esto, los cuadros que originan pueden variar desde asintomáticos hasta llegar a poner en riesgo la vida del gato afectado. Así nos podremos encontrar casos asintomáticos, en los que existenparásitos pero no originan síntomas que podamos detectar a simple vista. También pueden presentarse casos con cuadros de tipo gastroentérico con diarreas con la presencia de moco, sangre y parásitos o sus fragmentos. Por último, citaremos los cuadros de anemia, cuadros dermatológicos y otras presentaciones menos frecuentes o atípicas y que pueden ser bastante más difíciles de diagnosticar.

El caso de la toxoplasmosis es más particular y a él dedicaremos un artículo aparte debido a las implicaciones que tiene para los seres humanos al tratarse de una zoonosis muy importante.

El hecho de que un gato tenga parásitos internos y no curse con ninguna sintomatología no debe restarle importancia al proceso. En un momento dado puede ocurrir que haya alguna caída en el estado inmunitario del gato y pueden empezar a manifestarse los problemas. Tan importante como esto es el hecho de que, aunque el gato está aparentemente sano, será un portador del parásito y eliminará sus huevos o formas del parásito en sus deyecciones siendo una fuente de infestación para otros animales y, NUNCA debemos olvidarlo, también para las personas.

En el caso de los gatos, sobre todo aquellos que tengan acceso al exterior y contacto con gatos de la calle, están más expuestos a enfermedades víricas del tipo de la leucemia felina e inmunodeficiencia felina. Estas enfermedades se caracterizan, entre otras cosas, por provocar cuadros de inmunosupresión en los gatos afectados y, si estos tienen parásitos enquistados o en estado latente, pueden activarse y pasar a eliminar sus huevos en las heces aunque antes no lo estuviesen haciendo y pasarán a poder transmitir estos parásitos a otros animales o a las personas que conviven con ellos.

También en estos gatos donde es más fácil que aparezcan parasitaciones por unos gusanos planos llamados Dipylidium, los cuales son transmitidos por las pulgas. Los gatos que salen al exterior es más fácil que adquieran pulgas por contacto con gatos callejeros. Estas pulgas pueden contener larvas del Dipylidium y cuando el gato se lame o se rasca puede ingerir pulgas con estas larvas en su interior. Por ello es muy importante no olvidar que, además de desparasitar a nuestros gatos internamente, también debemos hacerlo frente a los parásitos externos.

Al principio decía que los parásitos son uno de los motivos de preocupación de los dueños cuando se hacen con un gatito pero, conforme pasa el tiempo, nos vamos relajando y nos olvidamos de los parásitos hasta que nos lo recuerdan en la vacunación anual.

Normalmente se venía recomendando la desparasitación preventiva de nuestros gatos con una periodicidad de tres meses. Eso no significa que al desparasitar al gato quede protegido de parásitos durante esos tres meses. No previene que el gato se infeste de parásitos durante tres meses sino que lo que se hace es matar los posibles parásitos que ya pudiera haber adquirido y que el propietario no ha llegado a apreciar.

Los estudios a día de hoy recomiendan incluso la desparasitación mensual de nuestros gatos pues se ha visto que con la pauta de cada tres meses hay un vacío de dos meses en la protección de nuestros gatos y de las PERSONAS que conviven con ellos. Es cierto que hay gatos que están más expuestos al riesgo de adquirir parásitos ( gatos con acceso a la calle, gatos de exposición, criaderos, refugios, etc.) pero el resto no queda exento de riesgo y es por ello que se tiende a la pauta de desparasitación mensual ya que, para el gato no supone ningún problema y lo estaremos protegiendo, y con él a nosotros, de una forma mucho más eficaz.

En los casos en los que hay una convivencia de los gatos con niños pequeños, personas con el sistema inmune deprimido debido a tratamientos inmunosupresores o enfermedades debilitantes, etc., debemos extremar el control y desparasitar a nuestros gatos con una periodicidad mensual.

Aprovechamos para recordaros que en la Clínica Veterinaria OLIVARES (Granada) ponemos a vuestra disposición nuestro Servicio de Urgencias 24 horas, así como el teléfono de consulta que aparece en nuestra página (tuveterinario.info), también operativo las 24 horas para que podáis solucionar todas las dudas que os surjan sobre este o cualquier otro tema relacionado con la salud y cuidados de vuestros animales.

Manuel Olivares Martín, veterinario de la Clínica Veterinaria OLIVARES (Granada) y de tuveterinario.info

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